Pie diabético
Pie diabético: cuidados diarios y señales de alerta
Por qué la diabetes afecta los pies, cómo revisarlos y cuidarlos cada día, y qué señales indican que necesitas valoración vascular urgente.
Una herida pequeña en el pie, que en otra persona sanaría sola en pocos días, en alguien con diabetes puede complicarse. No es exagerar: el pie diabético es una de las complicaciones más serias de la diabetes, y buena parte de sus consecuencias se puede prevenir con cuidados sencillos y con revisiones a tiempo.
Por qué la diabetes afecta los pies
Con los años, el azúcar elevado en la sangre puede dañar dos cosas al mismo tiempo:
- Los nervios (neuropatía). Se pierde sensibilidad en los pies. La persona puede pisar algo, quemarse o tener un zapato que le roza, y no darse cuenta.
- Las arterias (enfermedad arterial periférica). Llega menos sangre a las piernas y los pies. Con menos sangre, las heridas cicatrizan más lento y se infectan con más facilidad.
Cuando se juntan ambas cosas, una lesión que no se siente y que además no recibe buena circulación, el riesgo de úlceras e infecciones aumenta mucho. Aquí es donde entra el cirujano vascular: evaluar si la sangre está llegando bien al pie y, si no, buscar cómo mejorarla.
Rutina diaria de cuidado
No toma más de cinco minutos y es la mejor prevención.
- Revisa tus pies todos los días, con buena luz. Mira las plantas, los talones y entre los dedos. Si no alcanzas a ver bien, usa un espejo o pide ayuda.
- Lávalos con agua tibia, no caliente. Antes de meter los pies, prueba la temperatura con el codo, porque los pies pueden no sentir que el agua quema.
- Sécalos bien, sobre todo entre los dedos, donde la humedad favorece hongos.
- Hidrata la piel con crema, pero no la pongas entre los dedos.
- Corta las uñas rectas y lima los bordes. Si tienes uñas gruesas o encarnadas, mejor que lo haga un profesional.
- No cortes callos ni durezas tú mismo, ni uses productos para quitarlos sin indicación médica.
Calzado y hábitos
- No camines descalzo, ni siquiera dentro de la casa.
- Usa zapatos cómodos, con espacio para los dedos y sin costuras que rocen. Compra los zapatos en la tarde, cuando el pie está un poco más hinchado.
- Antes de ponerte los zapatos, revisa por dentro que no haya piedras ni objetos.
- Usa medias sin elásticos apretados, y cámbialas todos los días.
- Evita las bolsas de agua caliente y los calentadores directos sobre los pies.
Y algo que no se ve pero pesa mucho: mantener la glucosa controlada y no fumar. El cigarrillo daña directamente las arterias y es uno de los factores que más empeora la circulación de las piernas.
Señales de que la circulación no está llegando bien
Consulta con el especialista vascular si notas:
- Dolor en la pantorrilla al caminar que te obliga a detenerte y que se quita al descansar.
- Pies fríos o de color pálido o morado.
- Pérdida del vello en piernas y pies, o piel brillante y delgada.
- Uñas que crecen muy lento o se engruesan.
- Una herida que lleva más de dos semanas sin mejorar.
Señales de urgencia
Busca atención médica el mismo día si aparece:
- Una herida con pus, mal olor o que se está agrandando.
- Enrojecimiento, calor o hinchazón que se extiende por el pie o la pierna.
- Fiebre o malestar general junto con una lesión en el pie.
- Una zona de la piel que se pone negra.
- Dolor intenso en el pie o los dedos estando en reposo, sobre todo en la noche.
En el pie diabético el tiempo cuenta. Una infección o una falta de circulación tratada temprano tiene muchas más posibilidades de resolverse bien.
Qué evalúa el cirujano vascular
En la consulta se revisan los pulsos de las piernas y los pies, el estado de la piel y cualquier herida. Según el caso, se solicitan exámenes como el índice tobillo-brazo (que compara la presión en el tobillo con la del brazo) o un Eco Doppler arterial, para saber si hay arterias estrechas u obstruidas.
Si la circulación está comprometida, existen procedimientos para mejorarla, y eso ayuda a que las heridas cicatricen. Cada paciente es distinto, por eso el plan se define después de la valoración y en conjunto con el médico que maneja la diabetes.
Una revisión a tiempo
Si tienes diabetes, lo recomendable es que un profesional revise tus pies al menos una vez al año, y con más frecuencia si ya tienes pérdida de sensibilidad o problemas de circulación. Si quieres una valoración vascular, puedes solicitar tu cita aquí. Y si además tienes las piernas hinchadas o con venas visibles, te puede interesar leer sobre las várices y la insuficiencia venosa.
Referencias
- Cuidado de los pies en caso de diabetes. MedlinePlus, Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU.
- Úlceras en los pies por diabetes. MedlinePlus, Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU.
- Practical guidelines on the prevention and management of diabetes-related foot disease (IWGDF 2023 update). International Working Group on the Diabetic Foot.
